Hacienda ingresó el año pasado 24,4 millones de euros de cuentas corrientes y depósitos abandonados en los bancos. En la última década ha cosechado más de 152,8 millones de euros de estas cuentas olvidadas, que no han registrado movimientos durante más de 20 años. El Estado también se queda con las herencias sin testar o sin reclamar, los llamados abintestatos. Por este procedimiento consiguió 12,2 millones de euros el año pasado. En los últimos años se ha producido un repunte del dinero abandonado en el banco. Esta circunstancia se debe a las fusiones de las entidades financieras de los últimos años. Al reordenar los balances y con la regularización contable para la integración de los bancos afloran cuentas que no han tenido movimientos durante muchos años. La mayor parte de estos depósitos bancarios proceden de personas que cambiaron de entidad y olvidaron cancelar las cuentas con un pequeño saldo que tenían en otro banco.

 

Fuente: Sintesis Diaria