Cuando utilizamos pensamientos negativos de forma continua “no puedo más”, “seguro que me vuelve a pasar”, “seguro que es mi culpa”, etc. terminamos creyéndolos y convirtiéndolos en verdades absolutas permitiendo que nuestro cerebro funcione como si realmente fuera cierto.

El cerebro funciona por repetición. Sea bueno o malo, el cerebro repite esa misma respuesta una y otra vez ante el mismo estímulo. También lo negativo lo aprendemos por repetición. Si permitimos que nuestro cerebro aprenda a funcionar mediante pensamientos negativos, eso es lo que volverá a hacer una y otra vez.

Gastamos demasiado esfuerzo y tiempo en preocuparnos por cosas que nunca suceden, el aprender a controlar nuestros pensamientos nos puede ahorrar mucho sufrimiento y mucha ansiedad. Cualquier pensamiento que llega a nuestra mente lo damos como cierto y montamos toda una serie de emociones en base a ello. ¡ERROR! Es fundamental aprender que pensamientos y actitudes nos perjudican, y transformarlos mediante estrategias, recursos y habilidades de cara a afrontar las situaciones de nuestra vida.

¡Si pensamos que podemos, podremos! ¡Si pensamos que no nos atrevemos no lo haremos! Todo está en nuestra mente.

Propongámonos la tarea de comenzar a deshacernos de esa forma tan negativa de enfrentarnos al mundo. Repitámonos todo aquello que nos aporte seguridad, alegría, anhelo, felicidad, ilusión, creatividad, amor, bienestar físico y mental, etc. y eliminemos lo que nos aporte malestar y sufrimiento. Aprender a desarrollar el pensamiento positivo contribuirá a cambiar nuestras vidas. Hay dos palabras prodigiosas: ¡PUEDO! y ¡QUIERO! Puedo hacerlo, quiero hacerlo, sólo tengo que intentarlo.

¡Pensar es gratis, lo hacemos y podemos hacerlo todos!

 

Mónica Busquets