Dudas sobre el proyecto y el futuro de la Unión Europea (UE), inestabilidad en los mercados, la necesidad de redefinir las relaciones con el Reino Unido, ralentización económica… Todas estas son algunas de las potenciales consecuencias del Brexit y que, a su vez, impactarían de manera muy notable sobre los ciudadanos españoles y también sobre los británicos que residen en España.

EMPLEO

No sólo el futuro de los europeos está en el aire, también el de los expatriados británicos en España o en otros países de la Unión Europea. Tras el voto a favor del Brexit, pueden darse tres escenarios en lo que respecta al mercado laboral. Una posibilidad sería que el Reino Unido, una vez fuera de la Unión, se adhiriera al Espacio Económico Europeo. En este caso, se mantendría la libre circulación de trabajadores y los españoles que quisieran trabajar en este país no requerirían, como sucede en estos momentos, permiso de trabajo. Lo mismo ocurriría con los ciudadanos británicos que quisieran buscar fortuna en España.

Otro posible escenario es que el Reino Unido adopte un modelo de relación con la UE basado en acuerdos bilaterales, entre los que se incluya, por ejemplo, la libre circulación. De ser así, el resultado sería el mismo que en la primera hipótesis. Donde se produciría una situación completamente distinta es si Londres negocia un acuerdo de asociación o libre comercio con la UE, pero sin incluir la libre circulación. Entonces, sería necesario un visado y un permiso de trabajo específico para los profesionales españoles que quisieran trabajar en Reino Unido, o para los británicos que quisieran hacerlo en nuestro país.

PENSIONES

Los efectos en el ámbito de la Seguridad Social difieren en función de si la desconexión supone la firma de un acuerdo bilateral o de la adhesión al Espacio Económico Europeo, o si, en cambio, se termina firmando un acuerdo de asociación o libre comercio. En los primeros dos casos, se seguirían aplicando los reglamentos comunitarios que regulan la coordinación de los Sistemas de Seguridad Social, lo que en la práctica supone el cómputo recíproco de los periodos cotizados en los distintos países de la UE, así como la garantía de acceso a las prestaciones.

Ahora bien, si el Reino Unido firmara un acuerdo, tras dejar la Unión, de asociación como el que tienen Ucrania o Chile, o de libre comercio como el que mantiene con Estados Unidos o Colombia, dejarían de ser aplicables los Reglamentos Comunitarios y se tendría que buscar una fórmula para que no se perdiera la cotización en el extranjero, porque de lo contrario podría darse el supuesto de que no se llegara a la cotización mínima en cada país y se perdiera así el derecho a la prestación. Por eso, consideran que lo más probable es que el Reino Unido intente firmar un acuerdo bilateral con la UE o directamente con España, teniendo en cuenta la gran cantidad de ciudadanos que podrían verse perjudicados en ambos países. Sólo en Reino Unido residen más de 200.000 españoles.

TURISMO

En una España que bate récord histórico de visitantes, los más de 15 millones de británicos que nos visitan cada año representan una cuarta parte tanto de los extranjeros que visitan España como del gasto que realizan. En un principio, el Brexit no alteraría la preferencia de los británicos por España y viceversa. Su fidelidad a las playas de la costa del sol, Baleares y Canarias está más que probada, como sus reservas hoteleras para la temporada alta de este verano.

La fortaleza de la libra esterlina, es una de las claves de que esta fidelidad, desaparezca y, con ella se resienta el precio de las habitaciones, el de los menús y todos los servicios añadidos que se venden a los turistas.

INVERSIÓN

Muchos españoles tienen parte de sus ahorros en Bolsa y, por ejemplo, en valores tan importantes y que se juegan tanto ante e Brexit como Banco Santander. Y es que una ruptura, y la consiguiente depreciación de la libra, afectarían a los beneficios de las compañías en suelo británico al tiempo que obligaría a redefinir los marcos regulatorios. Por ello, la notable pérdida que acumuló Santander en las mencionadas jornadas es un buen ejemplo de lo que podrían sufrir su cotización, así como la de todas las empresas con exposición a Reino Unido y, por lo tanto, sus accionistas.

 

Fuente: EL MUNDO