Hay un eterno debate sobre los libros de autoayuda que no disminuye.

Estas obras, admiradas por unos y denostadas por otros aparecen como “atajos” para conseguir la felicidad.

Obras como “La enzima prodigiosa” o “Ser feliz en Alaska” unidas a las clásicas, volvieron a triunfar en ventas en el pasado Sant Jordi.

La crisis, los problemas sociales, las dificultades para alcanzar metas que nos proponemos y otras complicaciones que debemos atravesar cada día, nos pueden llevar a la decepción y sentimiento de fracaso.

Es aquí donde aparecen estos libros para enseñarnos una forma diferente de pensar y hacer las cosas; porque algunas personas no pueden darse cuenta de lo que les hace falta solas y leer algunos consejos les puede servir.

Como en todo, encontraremos buenos, mediocres y malos libros de autoayuda.

Si encontramos un buen autor con experiencia, que sepa lo que dice y además lo sepa transmitir, nos será de utilidad. Mientras logremos sacar, aunque sea, una sola idea buena que nos ayude a hacer algo y nos dé el impulso que necesitamos, iremos por el buen camino.

Psicólogos y terapeutas confirman que los cambios conductuales no son fáciles, requieren de un gran esfuerzo y constancia; también de cometer errores y ver qué salió mal. Por ello, no sólo sirve que leamos estas obras, hemos de ponerlas en práctica. Se trata de hacer, hacer y hacer; trabajar actitudes y conductas hasta que se conviertan en un hábito.

 

Maria Angeles Berengue