Hay estudios que demuestran que tiene parte genética, hay psicólogos que aseguran que se puede trabajar y aumentar… Por muy duro que sea lo que tienes por delante, recuerda que tú eres lo suficientemente fuerte para salir adelante.

¿Una enfermedad? ¿La crisis? ¿Un divorcio?… ¿A todos nos afecta por igual? Puede que sí, pero no todos lo superamos de la misma manera. El psiquiatra Luis Rojas Marcos habla en su libro “Superar la adversidad” del poder de la resiliencia: somos mucho más flexibles y adaptables de lo que imaginábamos, porque lo normal es sobrevivir y el resto es literatura.

La resiliencia era un término que se utilizaba en física para definir la capacidad de los materiales para deformarse, sin romperse, tras haber recibido un gran impacto. Ahora, es el término de moda en la psicología: hay que dejar de centrarse en lo vulnerables que somos para poner el acento en lo que hacemos bien.

Y… ¿Cómo son esas personas, resilientes natos? Se calcula que el 30% de la denominada resiliencia tiene un factor genético, pero también se puede trabajar y educar en ella.

Te enseñamos 10 maneras de aumentar tu resiliencia:

  1. Conócete. Aprende a conocer tus fortalezas, pero también tus limitaciones.
  2. Creatividad. Sé creativa: el jarrón roto de tu vida no volverá a ser igual… en vez de empeñarte en pegar los cachitos, por qué no hacer un bello mosaico.
  3. Aprender. Ve las dificultades como una oportunidad para aprender.
  4. Autoestima. Confía en tus capacidades. Hay que tener una firme autoestima.
  5. Autocontrol. Tienen gran capacidad de introspección y de autocontrol, lo que algunos denominan el mindfulness o conciencia plena.
  6. Optimismo. Son optimistas: al ver que nada es completamente ni positivo ni negativo desarrollan lo que los psicólogos denominan “optimismo realista o optimalismo”. Todos los días sale el sol, eso es innegable.
  7. Amor. Se rodean de personas con actitud positiva. Los resilentes tienen fuertes conexiones afectivas: aunque solo sea con una persona, saben que alguien les quieren y quieren a alguien, un gran motivo para vivir.
  8. Flexibilidad. No intentan controlar las situaciones y, por tanto, no sufren el estrés añadido de aquellos que ven cómo no pueden hacer nada para evitar una desgracia. Son flexibles al cambio.
  9. Motivación. Se consideran responsables de su propia vida y, por tanto, son tenaces en sus propósitos. Tienen la motivación suficiente para salir adelante.
  10. Humor. Afrontan la adversidad con sentido del humor. Reírnos nos permite distanciarnos emocionalmente de la situación que nos estresa.

 

Fuente: http://www.marie-claire.es/bienestar/psico/fotos/aumenta-tu-resilencia-como-superar-adversidades/conocete