Nuestra Ley de Enjuiciamiento Civil distingue entre bienes absolutamente inembargables con independencia de su relación con el ejecutado o las circunstancias de éste, y bienes inembargables del ejecutado, cuya condición de inembargabilidad va ligada a las circunstancias personales del ejecutado.

  1. Bienes absolutamente inembargables, artículo 605 de la Ley de Enjuiciamiento Civil:
  • Los bienes que hayan sido declarados inalienables. Entendiendo por tales aquellos que no pueden ser enajenados o en definitiva, no pueden ser transmitidos a terceros válidamente. Dentro de los bienes inalienables pueden incluirse los bienes de dominio público del Estado, las Comunidades Autónomas y las Entidades Locales, los bienes comunales, los buques de patrimonio nacional, los productos mineros e hidrocarburos y los derechos de uso y habitación.
  • Los derechos accesorios, que no sean alienables con independencia del principal. Se encuentran comprendidos dentro de este apartado aquellos derechos que están subordinados a otro principal y por tanto no pueden transmitirse ni tampoco embargarse con independencia de aquel.
  • Los bienes que carezcan, por sí solos, de contenido patrimonial. dentro de este grupo debemos incluir los derechos políticos, honoríficos, corporativos o sociales que se conceden en atención a una condición puramente personal de su destinatario.
  • Los bienes expresamente declarados  inembargables por alguna disposición legal. También debe incluirse la propiedad forestal, las concesiones del transporte por carretera o las explotaciones ferroviarias.
  1. Bienes inembargables con relación al ejecutad, artículo 606 de la Ley de Enjuiciamiento Civil:
  • El mobiliario y el menaje de la casa, así como las ropas del ejecutado y de su familia, en lo que no pueda considerarse superfluo. En general, aquellos bienes como alimentos, combustible y otros que, a juicio del tribunal, resulten imprescindibles para que el ejecutado y las personas de él dependientes puedan atender con razonable dignidad a su subsistencia.
  • Los libros e instrumentos necesarios para el ejercicio de la profesión, arte u oficio a que se dedique el ejecutado, cuando su valor no guarde proporción con la cuantía de la deuda reclamada.
  • Los bienes sacros y los dedicados al culto de las religiones legalmente registradas. No debe olvidarse que los lugares de culto son inviolables de acuerdo con el Concordato con la Iglesia católica y las distintas leyes de cooperación con otras religiones, y por lo tanto inembargables.
  • Las cantidades expresamente declaradas inembargables por la Ley. De la regulación del artículo 607 pueden diferenciarse dos supuestos siendo el primero de ellos el referido al dato de que el salario o pensión no alcance el importe del salario mínimo interprofesional, en cuyo caso se declara inembargable, y el segundo supuesto en los casos en que la pensión o el sueldo supere al salario mínimo interprofesional en cuyo caso solamente existiría un embargo parcial.
  • Los bienes y cantidades declarados inembargables por Tratados ratificados por España. Como por ejemplo se establece la inembargabilidad con relación a las aeronaves extranjeras en el Convenio de Roma de 29 de mayo de 1933.

 

Fuente: http://guiasjuridicas.wolterskluwer.es/Content/Documento.aspx?params=H4sIAAAAAAAEAMtMSbF1jTAAAUNDcyMjtbLUouLM_DxbIwMDCwNzAwuQQGZapUt-ckhlQaptWmJOcSoAazn2TzUAAAA=WKE