Disfrazarnos nos permite actuar de forma desinhibida o de manera diferente a la habitual, dejando de lado la vergüenza y la timidez. Por ello, destacamos los beneficios de disfrazarse por edades.

De 1 a 3 años

Ponerse un disfraz y adquirir otros roles ayuda a los niños y niñas a actuar de forma más libre y desinhibida. Por eso, los disfraces son un excelente recurso para canalizar la expresión de sentimientos o vencer problemas de relación como la timidez. Además, comprobarás que, incluso a tan corta edad, comenzarán a imaginar y mejorar su expresión verbal y enseña a los niños más pequeños a diferenciar fantasía de realidad.

Una vez disfrazados, la exhibición social del carnaval invita a desfilar y seguir el ritmo de la música carnavalesca o de las fiestas de disfraces, fomentando en los niños más pequeños la coordinación de movimientos. La música, además, proporciona una interacción con los otros a través de la fiesta que fomenta el lenguaje mediante canciones y músicas típicas de esta celebración y más aún si sus disfraces les invitan a bailar. No olvides que los disfraces, sobre todo a edades más tempranas, deben ser cómodos, calentitos y no poseer muchos accesorios.

De 4 a 6 años

El ponerse en la piel de otro personaje permite a los niños aprender a empatizar y comprender los sentimientos de las otras personas y explorar nuevas facetas de su personalidad, sobre todo a partir de los 4 años.

Los disfraces de profesiones también son muy populares en estas fechas. Con ellos tus hijos se podrán poner en la piel de los adultos mientras descubren las reglas sociales y las diferentes funciones que realizamos en nuestro día a día. Si deciden disfrazarse de personajes históricos, tenemos la oportunidad de enseñarles un poco más acerca de ellos, puesto que el disfraz nos permite indagar y descubrir juntos muchos aspectos sobre el personaje en cuestión, desde sus características físicas hasta sus señas de identidad.

Intenta que lleven siempre una camiseta interior para resguardarse del frío y calzado cómodo para poder jugar con sus amigos sin que les duelan los pies.

A partir de los 7 años

El Carnaval nos invita también a dejarnos llevar por la imaginación eligiendo disfraces y complementos originales. A partir de los seis o siete años, serán ellos mismos quienes decidan qué disfraz quieren, cuáles son los complementos que más les agradan y qué maquillaje quieren utilizar, con lo que podrán desarrollar y definir su propia identidad.

No es extraño que a estas edades, para su disfraz necesiten un maquillaje más elaborado o incluso tengan que realizar alguna manualidad para sus caretas o complementos, desarrollando y favoreciendo su destreza manual.

Además, a partir de los siete años, ya comienzan a salir o a hacer fiestas con sus amigos o compañeros de clase y a querer ser parte de disfraces grupales, con lo que deberán aprender a cooperar entre ellos.

 

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