Os acordáis que en anteriores artículos traté el tema de que la deducción por el alquiler poco a poco iría desapareciendo. Hacienda mantenía que la deducción podría aplicarse durante el tiempo en que el contrato firmado antes de 2015 estuviese vigente, e incluso tenía en cuenta las prórrogas establecidas en la ley, pero una vez se firmaba un nuevo contrato, aunque este perteneciera a la misma vivienda, se perdía el derecho a la deducción por existir una nueva lúbrica.

Hacienda ha cambiado de criterio, y es que no tenía lógica que si se firmaba un nuevo contrato sobre la misma vivienda y con el mismo arrendador, se perdiera el derecho. Y así lo ha manifestado en “Consulta DGT V2469-16, de 7 de junio de 2016” y “Resolución TEAC de 8 de septiembre de 2016”. Cito textualmente resolución  “Consulta DGT V2469-16”: “En lo que respecta a la suscripción de un nuevo contrato de arrendamiento, debe señalarse que el nuevo contrato celebrado por la finalización del contrato inicial, se considerará, a los exclusivos efectos de la aplicación de la disposición transitoria decimoquinta de la LIRPF, como continuación del anterior, por lo que no impedirá el derecho a seguir practicando la deducción”.

Así pues, hacienda considera que este nuevo contrato sobre la misma vivienda y con el mismo arrendador, es continuación del anterior, aunque se firme a partir del 1 de enero de 2015.

Me gustaría comentaros, que esta nueva flexibilidad de hacienda estaba predestinada, no tenían más remedio que cambiar de criterio, ya que como aventuré en el anterior artículo la LAU junto al Código Civil prevé prórrogas indefinidas de un mismo contrato de arrendamiento. Sin ánimo de hacerme pesado y sin entrar en los farragosos artículos, os haré un resumen de lo que se podía hacer para alargar el contrato sin tener que firmar uno nuevo.

Si el contrato dura tres o más de tres años terminará a su fecha de vencimiento si alguna de las dos partes comunica a la otra un mes antes del vencimiento su intención de no renovarlo. Por el contrario, si llega la fecha de vencimiento y ninguna de la partes ha comunicado a la otra que no desea renovarlo al menos un mes antes de la fecha de vencimiento, entonces el contrato se prorrogará por un años más. Llegado el vencimiento de este año de prórroga sin que el arrendador exija la devolución del inmueble, se produce automáticamente un nuevo contrato de arrendamiento por “tácita reconducción”. Se trata de un nuevo contrato de arrendamiento con la mismas condiciones que el anterior excepto en cuanto a la duración. La duración del nuevo será de un año o de un mes en función a cuál fue la forma de pago de la renta establecida en el contrato de arrendamiento inicial. Así, al finalizar este nuevo periodo, volverá a iniciarse otro periodo de igual duración si ninguna de las partes pide que el nuevo contrato termine. El nacimiento de este nuevo contrato no está regulado en la LAU sino que es fruto de la regulación del Código Civil y de la jurisprudencia de los jueces. Y aunque la ley habla de nuevo contrato, a mí entender no es más que una prórroga indefinida del contrato existente.

Fuera “prórroga” o “nuevo contrato” con el nuevo cambio de criterio no habría ningún problema en practicar la deducción del alquiler por la firma del contrato original, sin necesidad que al vencimiento tener que firmar un nuevo contrato. Se puede continuar con el mismo contrato original, con las mismas garantías de este, y  hasta que las dos partes no manifiesten lo contrario. De esta manera, se podrán ahorrar los honorarios de las inmobiliarias cada vez que se llega al vencimiento de un contrato sobre una misma vivienda y arrendador.

 

Jose Gomez