Cómo evitar estancamientos en la pareja: 6 consejos clave

Dado que las relaciones de pareja conforman uno de los ámbitos de la vida más importantes de quienes forman parte de una, es normal que a través de esta vía también puedan aparecer muchos de los problemas capaces de perjudicarnos emocionalmente.

Sin embargo, no todos los problemas de pareja tienen por qué ir de la mano del dolor emocional en sí, tal y como solemos entenderlo. A veces, lo problemático es precisamente la ausencia de sentimientos y emociones intensas, y un claro ejemplo de esto es el estancamiento en la pareja.

En este artículo veremos algunos consejos acerca de cómo hacer frente al estancamiento en las relaciones de pareja, así como una explicación acerca de en qué consiste este fenómeno.

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¿Qué entendemos por estancamiento en una relación de pareja?
En el contexto de la psicología del ámbito de las relaciones afectivas de pareja, el estancamiento en la pareja es siempre una forma de estancamiento emocional. Esto significa que tiene que ver con los aspectos de la relación que deberían estar produciéndonos ilusión y motivándonos a seguir cultivando ese vínculo con la otra persona, y que por algún motivo, ya no existen o son muy débiles.

Así, no hablamos de estancamiento en la pareja si, por ejemplo, dos personas llevan muchos años conviviendo con las mismas condiciones materiales, ni si llevan décadas siendo novios y no llegan a casarse, ni es algo relacionado con ningún cambio que pueda darse a nivel objetivo: nótese que en todos estos casos lo que cambia no es el vínculo afectivo en sí, sino aspectos no esenciales de la relación (que además están vinculados a un concepto de “progreso” de la relación que es cuestionable, o al menos no es válido para todas las personas). El estancamiento del que hablamos aquí está ligado totalmente a las emociones, y no tanto a las convenciones sociales sobre lo que se supone que debe esperarse de un noviazgo o matrimonio.

Las personas que sufren malestar por estancamiento en la pareja experimentan no sienten ilusión ante la perspectiva de seguir en esa relación porque notan que el hecho de permanecer en ella no les aporta la sensación de que cosas buenas están por venir, y que las emociones y sentimientos que les llegan por esa faceta de su día a día son prescindibles o directamente tan previsibles que pueden ser ignoradas. De este modo, el aburrimiento suele ser sentimientos asociados al estancamiento en la pareja.

Consejos para evitar el estancamiento en las relaciones de pareja
Está claro que no existen recetas mágicas a la hora de solucionar los problemas que puede experimentar una relación de pareja, y que no se puede pretender salir de crisis afectivas o de convivencia sin adaptar las soluciones al contexto particular de cada relación matrimonial o de noviazgo.

Precisamente por eso, la manera más efectiva (con diferencia) de mejorar esta clase de relaciones es acudir al psicólogo, dado que de ese modo se cuenta con el apoyo y la supervisión de un profesional experto en el tema, el cual además propone un programa de entrenamiento en habilidades comunicativas y de gestión emocional adaptado a cada caso, ya sea en las sesiones de terapia individual o en las sesiones con ambos miembros de la pareja presentes.

Sin embargo, eso no significa que no existan una serie de medidas a aplicar para aumentar la posibilidad de reconducir por la buena senda una relación de pareja, haciendo que salga del estancamiento. No garantizan el éxito, pero nos vuelven más proclives a reconectar emocionalmente con el otro mediante la adopción de nuevos hábitos y nuevas maneras de pensar y de expresarnos. Aquí veremos varias de estas claves psicológicas en forma de consejos.

1. Cread una lista de prioridades

Para volver a hacer que la relación de pareja gane fuerza y llegue a tener la inercia con la que contaba antes, es importante marcarse objetivos a medio y corto plazo; algo tan sencillo como poner sobre la mesa un plan de actividades a realizar en común puede suponer ese arranque que necesitáis. Pensad que estas experiencias compartidas son además temas de conversación y recuerdos que nos unen y que os permiten esperar sensaciones placenteras, proyectándoos hacia el futuro.

Para conseguir esto, empezad por hacer cada uno un listado de intereses ordenados de más a menos importante, para luego ver cómo encajan. De ese modo será más fácil volver a detectar esos puntos en común que podéis haber olvidado o pasado por alto a causa de la monotonía de lo que veníais haciendo.

2. Paraos a pensar en si hay temas tabú que mantengan fría la relación

El miedo a abrir vías de conversación sobre temas que os afectan en lo más íntimo os puede llevar a adoptar una actitud distante con la otra persona, incluso aunque no os deis cuenta. Por eso es importante pactar un momento y un lugar para hablar sobre esas cosas dejando claro que no se prejuzga y que no en todos los casos debe adoptarse una solución consensuada (hay aspectos que solo atañen a una de las partes).

3. Si se tercia, experimentad en lo sexual

Es posible que el estancamiento se haya hecho notar también en el ámbito de la sexualidad. Pero las relaciones íntimas de este tipo son una de las fuentes de satisfacción más interesantes no solo en el mundo de las sensaciones inmediatas, sino también en lo relativo a las expectativas acerca de lo que tiene que ofrecernos la semana en la que estamos, por ejemplo. Innovad en este aspecto de vuestras vidas, pero eso sí, prescindiendo de horarios fijos que se repitan semana tras semana.

 

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