Cómo evitar riesgos con los falsos autónomos

El BOE del pasado 19 de abril publica la Resolución que aprueba el Plan estratégico de la Inspección de Trabajo y Seguridad Social para el período 2018-2020.
Como ya se comentó recientemente, este Plan fija los principales objetivos y líneas de actuación que desarrollará el cuerpo de inspectores de Trabajo en los próximos años por lo que las empresas deberán cuidar si en los aspectos señalados se producen alguna irregularidad que pueda acarrear sanciones.

El Plan indica que dentro del objetivo 9, se señala especialmente (línea 84) que el llamado «falso trabajo autónomo» será un especialmente controlado y sancionado en consecuencia. Y se hará mediante tres formas. En primer lugar, elaborando protocolos y guías de actuación que permitan la detección de falso trabajo autónomo. Se establecerá además un nuevo sistema de detección mediante cruce de datos con la Agencia Tributaria y la Tesorería General de la Seguridad Social. Finalmente, Trabajo diseñará un sistema para la búsqueda de empresas interpuestas que favorezcan esta tipología de fraude.

Así pues, entre los controles anunciados en el Plan del Ministerio de Empleo y Seguridad Social, detectar a los llamados falsos autónomos será prioritario.

A la hora de definir qué es exactamente un falso autónomo, tal sea mejor empezar por saber qué es un autónomo «verdadero» y qué es un trabajador autónomo económicamente dependientes (TRADE), debido a que las líneas que separan estas tres figuras son a veces confusas.

Los trabajadores autónomos son personas físicas que realicen de forma habitual, personal, directa, por cuenta propia, a tiempo completo o a tiempo parcial y fuera del ámbito de dirección y organización de otra persona, una actividad económica o profesional a título lucrativo, den o no ocupación a trabajadores por cuenta ajena.

Y un trabajador autónomo económicamente dependientes (TRADE) reúne las características anteriores más el hecho de que factura el 75% de sus ingresos al mismo cliente o empresa.

Ello supone que entre un TRADE y un falso autónomo la línea divisoria es estrecha y a veces confusa. En efecto, el falso autónomo es aquel trabajador que se encuentran inscritos en el RETA como trabajadores por cuenta propia pero realiza su servicio como un trabajador por cuenta ajena, es decir como asalariado. Es verdad que los falsos autónomos pueden facturar a otros clientes y que el 75% de sus ingresos proceden con frecuencia del mismo pagador y en ocasiones hasta el 100%.

Cabe destacar que para determinar la naturaleza contractual no tendrá ninguna relevancia jurídica cual sea el formato con el que se presente oficialmente porque tanto el autónomo «verdadero», el TRADE y el falso pueden establecer un contrato mercantil con emisión de facturas mensualmente aplicando los impuesto correspondientes IVA e IRPF. En suma, un falso autónomo es una persona que a pesar de trabajar en una relación de dependencia para la empresa, tal y como lo hace un trabajador por cuenta ajena bajo un contrato laboral, es «obligado» a darse de alta en el régimen de autónomo.

Para comprender mejor la sutil diferencia entre un autónomo legal del que no lo es tal vez sea útil fijarse si se cumplen o no las cuatro características que definen al legal: voluntariedad, retribución, dependencia y ajenidad.

La retribución no admite confusión, mientras que voluntariedad no es tan clara a veces porque aunque es más frecuente que la empresa obligue al asalariado convertirse en autónomo, pueden existir casos de mutuo acuerdo.

Sin embargo dependencia y ajenidad son características claves. Con que el trabajador conteste afirmativamente a una de cuestiones tales como si está sujeto a las órdenes del empresario, cumple un horario o es la empresa quien le facilita clientes, es muy posible que sea un falso autónomo. Por otro lado, la ajenidad no se da cuando el trabajador usa medios de producción de la empresa aunque sea en su propio domicilio.

Para que las empresas pongan en marcha una estrategia de prevención y de neutralización de los riesgos expuestos, deberán con las siguientes pautas:

  • Antes de establecer un contrato con un autónomo habría que asegurarse que cumplan con los criterios antes expuestos.
  • En caso de que en la empresa existan trabajadores en situación de falso autónomo pero aún no ha surgido ningún conflicto, ni judicial ni administrativo, habría que regularizar tales situaciones.
  • Surgido el conflicto al recibir una reclamación del afectado o una demanda judicial, habrá que estudiar con un abogado laboralista las posibilidades de defensa y los riesgos de cada caso buscando una salida pactada con el trabajador. Lo habitual es que el trabajador afectado denuncie su situación laboral ante la Inspección de Trabajo con anterioridad a abandonar la empresa. Pero por otro lado el trabajador suele interponer demanda cuando sabe que va a ser despedido. Hay que tener en cuenta que la denuncia ante Inspección de Trabajo es totalmente anónima.

 

Fuente: Ciss

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