Cuando las emociones secuestran la razón…

No prometas estando eufórico, no respondas estando enojado, no decidas estando dolido y no actúes si no estás convencido.

Todos hemos sido víctimas de secuestros emocionales, momentos en los que simplemente no pensamos, nos dejamos llevar por los sentimientos y tomamos decisiones o decimos cosas de las que después nos arrepentimos.

Esa explosión emocional tiene una explicación: el sistema límbico declara una especie de “estado de emergencia” y recluta todos los recursos del cerebro para poder llevar a cabo sus funciones. Ese secuestro se produce en cuestión de pocos segundos y genera inmediatamente una reacción en la corteza prefrontal, la zona vinculada con la reflexión, para que no tengamos tiempo para evaluar lo que está ocurriendo y decidir de forma racional.

En otras palabras, la zona del cerebro relacionada con las emociones nos impide pensar. El problema es que el sistema límbico es un área con un repertorio de comportamientos muy restringido, lo cual nos ciega porque nos impide ver otras alternativas posibles.

Por eso, la clave de la paz interior radica en aplicar una regla: no prometas estando feliz, no respondas estando enojado, no decidas estando dolido y no actúes si no estás convencido.

Si prometemos algo estando eufóricos, es probable que terminemos prometiendo mucho más de lo que podemos cumplir. Si respondemos estando enojados, es probable que nuestras palabras hieran a alguien innecesariamente. Si decidimos estando dolidos, es probable que actuemos de manera extrema y luego nos arrepintamos pero ya no podremos dar marcha atrás. Y si actuamos sin estar plenamente convencidos, es porque hay algo dentro de nosotros que nos dice que ese no es el camino correcto, pero nos negamos a escuchar esa señal.

Por eso, la próxima vez que sientas que las emociones están tomando el mando, respira, da un paso atrás y toma perspectiva. No decidas hasta que esas emociones no se hayan aplacado, hasta que no estés convencido del paso que vas a dar. Así te ahorrarás muchísimos conflictos, arrepentimientos y sinsabores a lo largo de tu vida.

 

Leer más: https://rinconpsicologia.com/no-prometas-estando-feliz-no-respondas/

 

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