En las últimas décadas los trámites burocráticos relacionados con la importación se han simplificado. Hoy, traer productos del exterior es más sencillo y económico que nunca, aunque sigue habiendo una serie de costes asociados que necesitas conocer.

El volumen de importaciones de un país es uno de los indicadores económicos más interesantes para saber qué tal le va a su tejido industrial y, más concretamente, a sus PYMES y emprendedores. Una mayor demanda de productos exteriores puede sugerir una producción y consumo internos más elevados. Si nos fijamos en el caso de España, el 2015 se cerró con un incremento del 4,12 % del valor de las importaciones, con un total de 281.298 millones de euros. Y a ti, como emprendedor, estas grandes cifras te interesan, porque puedes formar parte de ellas. Los trámites burocráticos para importar son hoy mucho más sencillos que hace unas décadas. También se han abaratado costes, aunque los sigue habiendo y aquí te los contamos para que no te pierdas en la aduana.

Primero vienen los aranceles y aduanas

El primer paso para importar un producto es abonar las correspondientes tasas o tarifas arancelarias .Recuerda que la Unión Europea funciona como un todo a nivel de comercio exterior, por lo que no se pagan aranceles por importar productos a España procedentes de alguno Estado miembro.

Pero si nuestros productos vienen de fuera de la UE su entrada en España sí estará sujeta al pago de unas tasas arancelarias que suelen oscilar entre el 0 % y el 17 % de su valor. La Unión Europea dispone de un índice en el que se puede ver cuál es el coste de importar cada mercancía. Sin embargo, existen excepciones y hay ciertos productos que no pagan tarifas arancelarias. Son todos aquellos relacionados con la informática y la tecnología de consumo.

Otros productos y materiales, sin embargo, están sujetos a una tasa arancelaria muy elevada que puede llegar al 48 % como consecuencia de las medidas antidumping. Cabe aclarar que por antidumping se entienden todas aquellas medidas de “defensa comercial aplicables cuando un suministrador extranjero practica precios inferiores a los que aplica en su propio país”. Es la definición que ofrece el Ministerio de Empleo y sirve para entender hasta qué punto son importantes este tipo de controles. Un ejemplo de productos que estarían sujetos a las medidas antidumping son los paneles solares y las bicicletas procedentes de China.

Los productos de lujo, licores, tabacos y demás artículos del mismo tipo también tienen una carga arancelaria superior a la media.

Por último, es importante recordar que los bienes importados por un valor inferior a 150 euros no están sujetos al pago de aranceles.

Y luego llegan los impuestos

Los productos que importemos también están gravados por el Impuesto de Valor Añadido – IVA-. Aquí y hay pocas sorpresas y los porcentajes son los habituales a los del resto de productos que se pueden encontrar en España, con tres grandes categorías: tipo normal del 21 %, reducido del 10 % y súper reducido del 4 %.

Al igual que con los aranceles, existe un umbral bajo el que no se paga IVA. En este caso es de 22 euros para productos importados por una empresa y de 45 euros para productos importados por un particular.

Por cierto, a la hora de importar nuestros bienes personales no estamos sujetos al pago del IVA. Con tan solo demostrar que los productos tienen más de seis meses de antigüedad será suficiente.

Los acuerdos internacionales 

La Unión Europea mantiene numerosos acuerdos de libre comercio  o convenios con diferentes países o bloques de países del mundo. Estados Unidos, Canadá, Japón o India son algunos ejemplos. Aquí está la lista completa y, si te planteas importar desde algunos de estos países, no te vendría mal echar un vistazo a las características del tratado ya que facilitan y economizan la importación de productos.

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