Estamos cansados…muy cansados o peor aún, muy acostumbrados, a ver en los medios nuevos casos de corrupción y malversación. La semana pasada, leía en un medio un resumen de los casos de corrupción, malversación o simplemente de dudosa gestión de dinero público que hemos tenido en los últimos tiempos por toda España:

Caso Auditorio 2,2 millones de Euros
Caso Bomsai 3 millones de Euros
Caso NOOS 6 millones de Euros
Tarjetas Black 15 millones de Euros
Caso Acuamed 20 millones de Euros
Trama Lezo 23,5 millones de Euros
Financiación Ilegal PP 47 millones de Euros
Caso Pujol 69 millones de Euros
ERES Andalucía 152 millones de Euros
Trama Púnica 500 millones de Euros
Trama Gürtel 863 millones de Euros
Corrupción Valencia 4.000 millones de Euros
Indemnización proyecto Castor 1.650 millones de Euros
Rescate autopistas 3.718 millones de Euros
Dinero amnistía fiscal 2.800 millones de Euros
Rescate Banca 60.600 millones de Euros
Total abrumador 744.687 millones de Euros

Con este escenario…es muy complicado creer en la causa, pagar y creer que el dinero con el que contribuimos…será gestionado para un bien común y nos será devuelto en forma de prestaciones sociales, en mantenimiento de calles, en educación y sanidad…

A todo esto, se suma una complicada legislación fiscal, con normas que un día se interpretan de una forma y al siguiente de otra totalmente distinta sin tener ninguna consideración por los contribuyentes, a los cuales les cambian, con total impunidad las normas del juego, aun a expensas de poder arruinar su futuro financiero. Sumando una Administración implacable y muy poco benevolente en la mayoría de los casos, que cuenta cada vez más con nuevos medios de detección del fraude, para los cuales no hay recortes, al ser un negocio muy suculento.

Es difícil creer y hacer creer…si pensamos en todo ello…parece que estemos apunto de vivir un “apocalipsis social”, de tirar todo por la borda y justificar nuestros malos actos con esta desesperanza.

Quizás sea ahora el momento de pensar en “qué podemos hacer nosotros”. Nos olvidamos de la base de todo ello…El proceso educativo y el ejemplo que debemos dar todos nosotros. No es tan difícil, se trata de reeducarnos y de educar a nuestros hijos en el esfuerzo del ahorro, de las buenas prácticas, de la sostenibilidad de las decisiones, de apreciar el momento que vivimos, de ser felices y de saber lo que está bien y está mal en todo momento, en resumen, de ser buenas personas y educar a nuestros hijos para que lo sean.

 

Judit Brillas