Las destrezas sociales y la adaptabilidad se han convertido en la llave del Empleo.

Las competencias no son algo estático, sino que varían en función de las circunstancias que en cada momento afectan al mercado. Y en el momento actual, la explosión digital y tecnológica lo abarca todo.

Cambio de paradigma

Algunas competencias clásicas como el trabajo en equipo siguen siendo cruciales para las organizaciones, aunque también se han visto afectadas por la revolución digital. “Hoy trabajar en equipo supone hacerlo en red y en comunidades virtuales. Que tus compañeros estén uno en Estados Unidos, otro en Japón y un tercero en Alemania. Y que te comuniques con ellos por Skype, a distintas horas, en otros idiomas, y teniendo en cuenta las peculiaridades culturales de cada uno”.

También los nuevos empresarios necesitan una serie de habilidades para tener éxito. “Hay cinco competencias que diferencian al emprendedor del resto de los mortales: autonomía, creatividad, confianza en sí mismo, desarrollo de relaciones y lo que la psicología denomina locus del control interno, la creencia arraigada en el individuo de que todo lo que le sucede en la vida es el resultado de su propia conducta”.

Pero únicamente con pasión no se levanta una empresa. También se necesitan una serie de competencias “duras”, más directamente relacionadas con la gestión del negocio. La orientación comercial es la más necesaria y escasa de todas ellas.

La relación que una empresa mantiene con sus clientes es única porque es de las pocas cosas que no se pueden copiar. Hoy las reglas del juego han cambiado, las percepciones sobre la imagen, la calidad o el trato se evalúan más desde la emoción que desde la razón.

Exigencias para jefes

¿Y para los directivos? ¿Qué nuevas exigencias competenciales tiene el mercado laboral para ellos? Las nuevas generaciones de trabajadores demandan un estilo de liderazgo que rompa con el modelo del “ordeno y mando”. “Los jóvenes no creen en las jerarquías, creen en el ejemplo y en los líderes que les hagan crecer profesionalmente. Saben que, en el mejor de los casos, van a empezar a trabajar con un sueldo bajo y echando muchas horas. No estarán dispuestos a hacerlo a menos que las personas que tengan por encima sean capaces de aportarles algo más”.

Fuente: www.elpais.com