Repercusión fiscal en el IVA y en el IRPF de la adquisición de un vehículo por un profesional que lo utiliza para el desempeño de su trabajo.

Consulta nº 7356 de 5 de Julio de 2016 de la Hacienda Foral de Bizkaia.

Un arquitecto técnico que para el desarrollo de su profesión necesita disponer de un automóvil, pregunta las consecuencias fiscales de tal adquisición.

Con respecto al IVA, las cuotas soportadas por la adquisición de bienes de inversión resultan deducibles en la medida en que los mismos sean utilizados en el desarrollo de una actividad que dé derecho a esta deducción. Existe una presunción legal de afectación el 50% salvo que se logre acreditar otro grado efectivo de utilización del vehículo. En cuanto a los gastos derivados de la utilización del vehículo, las cuotas soportadas correspondientes a dichos gastos también resultarán deducibles en un 50%, también con igual regla de imputación superior o inferior cuando así se acredite. Dentro de los gastos derivados de la utilización del vehículo se encuentran los relativos a sus accesorios y piezas de recambio, a los combustibles, carburantes, lubrificantes y productos energéticos necesarios para su funcionamiento del vehículo, a los servicios de aparcamiento y utilización de vías de peaje, o a la renovación o reparación del mismo.

En el ámbito del IRPF, el tratamiento de la operación difiere si el rendimiento neto se calcula aplicando el método normal o el simplificado del régimen de estimación directa.

Respecto al método normal, será deducible, con carácter general el 50% de los gastos relacionados con la adquisición, reparación, mantenimiento y depreciación y cualquier otro vinculado a la utilización del vehículo.

Igual régimen opera respecto al método simplificado, con la salvedad de los gastos que se podrán deducir, de los que deben excluirse los relativos a la pérdidas por deterioro, amortizaciones y cantidades en concepto de gastos de arrendamiento, cesión o depreciación, que se sustituyen por una deducción general del 10% del rendimiento neto previo.

Finalmente, hay que recordar que la normativa del IRPF aplicable establece una doble limitación a la deducibilidad de los gastos: en primer lugar, por cuanto sólo se permite la deducción de la inversión efectuada en un solo vehículo por persona. Y, en segundo lugar, existen unos límites cuantitativos máximos de deducción que se aplican separadamente, en relación a los gastos por arrendamiento, cesión o depreciación, en relación a los gastos financieros derivados de la adquisición y por último, los demás gastos derivados de su utilización.

Al igual que sucede en relación con el Impuesto sobre el Valor Añadido, el contribuyente podrá destruir la presunción legal de afección del vehículo en un porcentaje del 50%, mediante cualquier medio de prueba admitido en Derecho. En este caso, podría deducirse hasta el 100% de los gastos derivados de la inversión en un vehículo.

 

Fuente: Consulta nº 7356 Hacienda Foral de Bizkaia, 5 de Julio de 2016.