KARMA es una palabra sánscrita (lengua sagrada de la India) que significa “acción”. Es el rey de nuestros actos y simplemente nos dice que, las fuerzas que pusimos en movimiento hace 10 minutos o 10 años, volverán a nosotros.

Por eso, el karma de una persona, es el resultado de sus acciones pasadas, tanto positivas como negativas, las cuales determinan los acontecimientos y la situación de su vida actual.

La teoría oriental del karma se podría resumir en el proverbio occidental de que “se recoge la que se siembra”.

La Gran Ley del Karma, ley de causa y efecto,  nos indica que lo que ponemos en el Universo, bueno o malo, es lo que vuelve a nosotros.

Esta Ley engloba otras como:

  • Ley de Crecimiento: Donde quiera que vayas, siempre estarás tú. Para que podamos crecer en el espíritu somos nosotros los que debemos cambiar y no las personas, lugares o cosas que nos rodean.
  • Ley del Enfoque: No se puede pensar en dos cosas al mismo tiempo. Tenemos que ir subiendo peldaño a peldaño. Cuando perdemos el norte en nuestra brújula, aparece la inseguridad y la ira.
  • Ley de Aquí y Ahora: Mirar hacia atrás y vivir anclados en el pasado es lo que nos impide disfrutar del presente.
  • Ley de Cambio: La historia siempre se repite hasta que aprendamos las lecciones necesarias para cambiar nuestro camino.
  • Ley de la Paciencia y la Recompensa: Todas las recompensas requieren de un esfuerzo inicial. La mayor gratificación recae en la que ofrecimos más dedicación, paciencia y persistencia.

 

En resumen: si aceptamos esta idea del karma de que “toda acción tiene una reacción”, sopesaremos con mucha más consciencia cada acto que llevemos a cabo, por pequeño que sea y comprenderemos que la felicidad únicamente está en nuestras manos.

 

Artículo Ma. Àngels Berenguel