Rescatamos este artículo de hace años, siendo a día de hoy, una asignatura pendiente…

Médicos piden que los colegios incluyan la educación emocional en el currículo para mejorar los resultados.

Dos alumnos de diez años se pelean en clase; generan alboroto, no son capaces de calmarse, en casa los ánimos también andan encendidos, sus problemas en el aula continúan y acaban creando un clima de tensión que se traslada a otros compañeros… En este ambiente de agitación resulta más difícil trabajar y los resultados académicos se resienten. Un informe Faros sobre salud de la infancia y la adolescencia del hospital Sant Joan de Déu dio la voz de alerta sobre estas situaciones comunes en algunas aulas, y lanza una advertencia: el bienestar emocional influye directamente en el progreso académico.

Pero la gestión de las emociones queda en un segundo plano en la mayoría de escuelas, se cifra en un 5%, las escuelas catalanas con un programa específico de educación emocional. Aun así, se reconoce que muchos centros ya tocan este ámbito, aunque sea de una forma menos sistemática, a veces sin ser conscientes de ello. Con todo, la comunidad del hospital Sant Joan de Déu pidió en 2012, mediante la presentación de este informe, una mayor atención a la gestión de las emociones en el aula. Es decir, que los niños aprendan a detectar qué les alegra o entristece, qué les enfada y por qué, y transformar la rabia o el miedo en algo positivo.

La educación emocional también incluye saber reaccionar ante las actitudes de los otros, dando la vuelta al conflicto y la agitación. En este contexto, cabe destacar la práctica del yoga en algunos centros. Esta actividad contribuye, según los profesores que la difunden en los institutos, a calmar a los alumnos y crear un clima propicio para el aprendizaje. Los conflictos, argumentan, han disminuido gracias a que los estudiantes están más relajados. Algunas escuelas de primaria también dedican los primeros quince minutos del día a la lectura silenciosa, lo que tranquiliza a los alumnos y prepara para las clases. Ambas son actividades que mejoran el ambiente emocional del centro.

Los autores del informe reclaman que la educación emocional se incluya como un área dentro del currículo.

Las escuelas han ido asumiendo cada vez más tareas fuera del terreno estrictamente académico, como el cuidado de la salud física, la higiene, la educación vial, la nutrición o la sexualidad. Ahora también se les pide que enseñen a los alumnos a tomar consciencia de sus emociones y de las de los demás-

En Castilla-La Mancha la educación emocional ya se ha introducido como una competencia más del currículo escolar, en Guipúzcoa la administración ha formado a 2.000 profesores en técnicas para reforzar la educación emocional y en Extremadura se ha creado la “red de escuelas con inteligencia emocional”.

Sin embargo, por mucho que la escuela se esfuerce, poco se puede avanzar sin la implicación de las familias. Si algunos padres carecen de esta educación emocional, ¿cómo actuará entonces el niño?

¿POR QUÉ SE ESTRESAN? 36%. Porcentaje de estudiantes que admiten estresarse por la escuela, según un estudio de Estados Unidos recogido por Faros. La familia (32%) y las burlas de otros niños (21%) son los otros factores.

Fuente: La Vanguardia