Una fórmula frecuente utilizada que ha proliferado en los últimos años de la crisis, en una economía cada vez más ligada al pago por uso y a modelos más flexibles de estructura empresarial, suele ser la contratación de personal como autónomo y no como asalariado.

La diferencia clave reside en los costes que representan la contratación de personal, pagando cerca de un 37 % sobre el sueldo bruto que se destina a este personal, frente a los 300 euros que se pagan por cotización de autónomos en base mínima sin aplicación de bonificaciones.

La Seguridad Social, interpreta que una persona que trabaja sólo para una empresa, que cumple un horario y utiliza los medios de la empresa para la que trabaja no es un autónomo, sino un asalariado.

La Estrategia de Emprendimiento y Empleo Joven aprobada en 2013 que establecía la tarifa plana de 50 euros para nuevos autónomos ha supuesto hasta hoy 200.230 empleos autónomos netos, según ATA. A día de hoy, 1.209.993 autónomos se han beneficiado de la tarifa plana, de los cuales 443.606 son jóvenes menores de 30 años; y “más de 400.000 actividades han salido de economía sumergida”. El presidente de ATA, asegura que de esos más de 1.200.000 beneficiarios de la tarifa plana, “más del 57% se mantienen en la actividad desde su puesta en marcha

Dicho esto, según información de la unión de autónomos UATAE a partir de las encuestas de la EPA, el fraude de los falsos autónomos supone que la Seguridad Social deje de ingresar una cantidad aproximada de 562 millones de euros.

Desde UATAE entienden que el Gobierno “debería redoblar los esfuerzos en poner coto a este fraude” ya que los contratos de falsos autónomos identificados por inspección no superaba en 2016 los tres mil casos. “Los autónomos sufrimos día a día inspecciones minuciosas que no se corresponde al fraude mínimo que presenta nuestro colectivo”.

¿Empezará la Seguridad Social a poner un foco más activo en estos casos?

 

Fuente: Síntesis Diaria