IFEMA fue, el fin de semana pasado, el escenario de las finales de las competiciones profesionales organizadas por la Liga de Videojuegos Profesionales (LVP) y, durante tres días, congregó más de 38.000 espectadores y tuvo una audiencia de más de un millón de personas a través de las retransmisiones online.

Según los expertos, en España los videojuegos han tenido una penetración sobredimensionada. Estamos hablando de la decimoquinta potencia mundial por PIB, mientras que sitúa como noveno al mercado mundial de los juegos. Según los datos del Asociación Española de Videojuegos (AEVI), esta industria facturó 1.163 millones de euros el 2016, un 7,4% más que el año anterior.

A día de hoy España cuenta con 300.000 jugadores registrados a las competiciones amateurs y 12 equipos profesionales con unos cinco jugadores de media por plantilla.

Eso sí, los salarios todavía están lejos de los que se pueden mover en deportes como el fútbol o el baloncesto. Sí, hay gamers que pueden acumular más de medio millón de dólares al año entre premios y patrocinios, pero son las excepciones que sólo se producen en los grandes equipos coreanos y norteamericanos que juegan a las competiciones internacionales. En España el salario mediano de un gamer se mueve sobre los 20.000 euros el año, pero pasa como en cualquiera otro deporte; hay los Messis, que pueden cobrar hasta 70.000 euros y los jugadores humildes que pueden ganar unos 10.000 euros.

Un deporte o un @e-sport?

La pregunta está servida. Podemos considerar las competiciones de videojuegos un deporte más? Un debate intenso a los medios de comunicación, pero que se vive con cierta indiferencia dentro del sector.

Los organizadores de este tipo de eventos lo tienen claro. Opinan que equipararse con los deportes convencionales tiene la ventaja de un posicionamiento y una legitimidad que resultaría muy positiva. Por otro lado, presenta dos inconvenientes fundamentales: el primero, que traería a la creación de un sector mucho más regulado e inflexible. Y la segunda, y más importante, que hablamos de competiciones sobre videojuegos que tienen detrás un propietario intelectual.

Quizás los gamers no ganarán nunca una medalla olímpica, pero hoy ya llenan más estadios que muchos de los atletas bañados en oro.

 

Fuente: información basada en una noticia extraída del portal Via Empresa:
http://www.viaempresa.cat/economia/e-sports-gamers_50425_102.html