Maneras de afrontar un conflicto

Veamos las opciones que existen y reflexionemos sobre cuál es la actitud que estamos tomando y cuál se adaptaría mejor a nuestras necesidades.

– Hablar. Cuando intento cambiar lo que no me gusta. Esta fórmula se basa en la búsqueda de alternativas o de soluciones. Cuántas veces hemos dicho la clásica frase de “tenemos que hablar”. La lanzamos a nuestra pareja o a un jefe cuando no nos sentimos cómodos con la situación, pero tenemos el compromiso hacia el otro. Las personas que nos dan una información que no nos agrada (o feedback negativo, como se suele decir en el mundo de la empresa) están adoptando una actitud constructiva, aunque nos cueste verlo si estamos del otro lado. En términos generales, es posible que, al principio, esta sea la respuesta más adecuada ante un conflicto si estamos comprometidos con el otro.

– Persistir. No importa lo que ocurra, sigo aquí. Esta actitud implica también un alto compromiso con el otro, ya sea para con la empresa, nuestra pareja… Sin embargo, conlleva un riesgo. A la larga, podemos acabar quemados con una situación que no nos gusta y en la que no avanzamos. Si adoptamos este cometido, tenemos que ser conscientes de que el precio que obtenemos por mantener el statu quo debe ser alto para que nos compense. A falta de una alternativa mejor o de algún cambio futuro, debemos tomarla como una solución provisional.

– Desatender. Hago lo mínimo. Esta actitud es pasiva porque no intenta resolver el problema, así que perjudica al otro. Tomar la decisión de reducir el esfuerzo en el trabajo al nivel suficiente para que no nos despidan, buscar otros pasatiempos que nos alejen de la pareja o no votar son algunos ejemplos prácticos. En esta actitud se puede encerrar otra aún más perjudicial: la de criticar. Las críticas feroces que existen en muchas empresas o hacia la pareja son un ejemplo de ello. Decidirse por esta actitud no mejora las cosas. Seguimos en el mismo sitio, aunque no nos guste y, además, adoptamos una posición victimista. Puede que esta sea la situación más nociva para uno mismo. En el fondo, las críticas que no llevan aparejadas una búsqueda de soluciones acaban perjudicando al que las hace.

– Huir. Me voy. Es una respuesta activa que rompe con una situación que no nos agrada. Posiblemente sea la última alternativa y la pongamos en práctica después de haber intentado todas las anteriores. Lógicamente puede perjudicar al otro. Es más, en algunos casos, el cambio en la otra parte, ya sea nuestra pareja o empresa, se da cuando alguien ha tomado la decisión de romper con una situación que no aguantaba más.

 

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