Necesito liquidez, ¿es momento de vender?

La actual crisis económica derivada de la pandemia del coronavirus conlleva, para gran cantidad de empresas y de particulares, una acuciante falta de liquidez. Enfrentarse a tal situación es complicado, tanto en el plano económico como en el personal. A los afectados se les presentan dos vías: vender patrimonio o pedir financiación ajena. Cuál de las dos opciones es más ineficaz parece estar claro: enajenar los bienes. De hecho, solicitar dinero para hacer frente al problema es, hoy por hoy, la opción más viable y menos gravosa dadas las circunstancias de los mercados financieros.

La ineficacia de la primera de las vías, desprenderse de propiedades, viene motivada por una razón incontestable y es que, en estos momentos, la oferta es superior a la demanda. Un vendedor se expone, en el mejor de los casos, a malvender su patrimonio. “Todo tipo de bienes están afectados por esta crisis que no remite y que, entre otras cosas, arrojará un paro elevado cuando finalicen los ERTE”, señala Antonio Pedraza, presidente de la Comisión Financiera del Consejo General de Economistas.

En el caso del patrimonio inmobiliario, el más común y el más valioso que poseen la mayoría de los españoles, “si se saca al mercado, hay que contar con que se venderá a la baja, siempre por debajo de las expectativas. Nunca es bueno vender con prisas, pero hay que tener presente que el sector inmobiliario va a caer a partir del año que viene, cuando más evidente se haga la crisis. No obstante, si desprenderse de un activo inmobiliario es imprescindible, recomiendo ponerlo a la venta lo antes posible”, explica el economista.

El profesor de Economía, Contabilidad y Finanzas de ESADE, Joan Carles Amaro, corrobora que, en el peor de los escenarios, “una recuperación más lenta podría alargarse hasta 2023, lo que impactará sobre la renta disponible de las familias”. Amaro añade que los datos del mercado inmobiliario antes de la irrupción de la COVID-19 apuntaban ya a un decrecimiento de la demanda de la vivienda y, “con la crisis sanitaria, se adelanta el reloj y daremos un salto acelerado hacia la fase de contracción”.

Si vender la vivienda o cualquier tipo de patrimonio inmobiliario (segundas residencias, locales, casas en herencia) parece que no es buena idea en estos momentos, tampoco lo es enajenar otros bienes para lograr liquidez de forma inmediata. El propietario de activos financieros tales como acciones, bonos o fondos de inversión debe ser consciente de que “venderá ahora con minusvalías”, según Carlos Magán, socio de Analistas Financieros Internacionales (AFI), quien recomienda “esperar a que llegue la recuperación”. Para Antonio Pedraza, no se trata solamente de la caída continuada de la Bolsa española desde que comenzó la pandemia, aunque se registren rebotes puntuales, sino que, además, “hay una gran incertidumbre jurídica, fiscal y ciudadana que afecta muy directamente a productos como los fondos de inversión”.

En lo que se refiere a bienes tangibles que pueden tener valor económico, como joyas o arte, el panorama es igualmente negativo. El experto del Consejo General de Economistas señala que, en estos meses, hay un exceso de oferta. “Cuando se dispone de estos bienes y se necesita liquidez, son lo primero que se pone a la venta. Pero actualmente la demanda es muy lenta y hay que tener en cuenta que ya de por sí se trata de un mercado muy estrecho”, argumenta.

 

Leer más: https://cincodias.elpais.com/cincodias/2020/09/29/extras/1601395821_560581.html