Suele ser habitual vender un inmueble por menos de lo que lo compró y, aun así, el municipio al cual pertenece, nos pide que paguemos la plusvalía municipal.

El Impuesto sobre el Incremento de Valor de los Terrenos de Naturaleza Urbana (conocido comúnmente como la plusvalía municipal) no se calcula según la ganancia real obtenida por la venta, sino en función del valor catastral del inmueble y del tiempo transcurrido entre la compra y la venta.
Por ello, algunos tribunales han dictaminado que el vendedor no debe pagar este impuesto cuando vende por un precio inferior al de compra.
A día de hoy, está pendiente que el Tribunal Constitucional se pronuncie sobre ello.

Nuestra recomendación: Como los ayuntamientos siguen exigiendo el impuesto, lo mejor es que presente y pague el impuesto dentro de plazo (para evitar intereses, recargos y sanciones) y luego solicite la devolución de lo abonado, sin dejar pasar el plazo de prescripción de cuatro años.

Fuente: Indicator