¿Cómo nos afecta la primavera?

Tal como dice el refranero popular: “La primavera o te adormece o te altera”. Esto no significa otra cosa que el cambio de estación que se da, desde el invierno a la primavera, provocando alteraciones en nuestro organismo, tanto a nivel físico como mental: amanece más temprano, se alarga el día, sube la temperatura y la vegetación estalla.

Por supuesto, no a todos afecta de igual manera. En general, el agradable cambio de clima aumenta nuestra vitalidad ya que invita a disfrutar de actividades al aire libre. El aumento del ánimo es algo químico: al haber más horas de luz generamos más serotonina, un neurotransmisor encargado de activar nuestro estado emocional positivo.

Por otro lado, a todos nos suena el término “astenia primaveral” e incluso lo hayamos experimentado. Tiene su origen en el hipotálamo, una glándula situada en el cerebro, que regula la temperatura, la sed, el apetito, el sueño o la vigilia.

Su principal síntoma es el cansancio generalizado, a veces acompañado de bajada de tensión arterial, tristeza sin causa aparente o dolor de cabeza.

La causa se debe, fundamentalmente, a la coincidencia de factores del cambio ambiental: meteorológicos, subida presión atmosférica, aumento de horas de luz diurna o cambio horario.

Otro punto son las enfermedades alérgicas que aparecen o se acentúan en personas predispuestas.

El período de polinización de las plantas se alarga, aumenta la temperatura, también los niveles de CO2 o la sequía, lo que hacen reactivar los síntomas en estas personas.

MARIA ÀNGELS BERENGUEL