Quién está obligado a declarar: el efecto de ERTE, inversiones o trabajo autónomo

Más de 20 millones de contribuyentes en España acuden desde el pasado 6 de abril a la campaña de la Declaración de la Renta 2022. ¿Cuánto han ingresado, qué gastos han tenido, cómo ha cambiado su vida familiar, han recibido alguna ayuda estatal para hacer frente al impacto de la pandemia? Son estas algunas de las preguntas que tanto asalariados, autónomos, pensionistas y hasta inversores del mundo de las criptomonedas tendrán que afrontar ante Hacienda en un plazo que se extenderá hasta el 30 de junio. Pero, ¿están obligadas todas las personas que hayan recibido desde un euro en su bolsillo a presentar declaración?

En un ejercicio estándar esta pregunta es sencilla para la mayoría de ciudadanos: un asalariado con un solo pagador (la forma de ganarse la vida más habitual) solo debe declarar si ha ganado más de 22.000 euros. Pero si en 2021 estuvo sujeto a ERTE las condiciones cambian y el umbral para tener que declarar es más bajo.

Como cada año, Hacienda recuerda los baremos que ha establecido para considerar si un contribuyente debe rendir cuentas o no con respecto a sus ingresos económicos durante 2021. En todo caso, los expertos recomiendan consultar siempre el borrador de la renta emitido por el programa Renta Web, ya que en caso de resultar negativa, al contribuyente le compensaría presentar la declaración, aunque no sea obligatorio. Por ejemplo, tras la campaña de 2021, la Agencia Tributaria devolvió 9.907 millones de euros a 13.859.000 contribuyentes del Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas de 2020 (IRPF 2020).

«Todo residente en España tiene la obligación de presentar la declaración del IRPF siempre y cuando esté obligado, pero no podemos dejar de pensar en que a lo mejor yo no estoy obligado a presentar la declaración pero me interesa porque me devuelven. La renta se presenta cuando tienes obligación o cuando te interesa«, asegura Samuel Cruz, socio director de Cruz Asesores.

Así que ante la cuenta regresiva para el inicio de la nueva campaña de la Declaración de la Renta, estos son los escenarios a considerar.

Soy asalariado, ¿cuándo debo declarar?

En el caso de los asalariados o pensionistas, es decir, aquellas personas que hayan obtenido su renta por rendimientos del trabajo, la obligatoriedad depende tanto de los ingresos como del número de pagadores. En concreto, deberán presentar la declaración de la renta aquellos contribuyentes cuyos ingresos superen los 22.000 euros anuales (en caso de tener un solo pagador) o 14.000 euros si se tratara de dos o más pagadores, siempre y cuando la cuantía del resto de pagadores supere los 1.500 euros anuales.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Tras la irrupción de la pandemia, este último apartado ha ganado mayor relevancia. Los trabajadores que se acogieron a un ERTE por la crisis del Covid-19 pasaron a ser considerados por Hacienda como contribuyentes con dos pagadores, ya que una parte de sus ingresos provenía de su empresa habitual y la otra parte del Estado. Esta modificación, que tuvo gran impacto en la Renta del año pasado, sigue manteniéndose para la tributación del último ejercicio fiscal.

Por ejemplo, una persona que trabaje como camarero o camarera con un salario anual de 17.000 euros brutos y se haya acogido a un ERTE del 50%, habrá recibido de la empresa la mitad de su ingreso correspondiente a la jornada reducida y del SEPE (su segundo pagador en este caso) una retribución aproximada de 700 euros mensuales, que al año sumarían más de 8.000 euros. En este escenario, al superar los 14.000 euros anuales en conjunto y los 1.500 al año del segundo pagador, el contribuyente sí está obligado a presentar su declaración de la renta.

«Esta situación es muy habitual y por ello el año pasado fue la declaración donde hubo mayor obligatoriedad en el IRPF», señala Cruz, quien también es Decano del Colegio de Titulados Mercantiles y Empresariales de Santa Cruz de Tenerife.

Sin embargo, considerando el mismo caso, pero con el supuesto de que la persona no haya seguido trabajando y permaneciera en un ERTE del 70% durante todo el ejercicio fiscal, habrá recibido sus ingresos mensuales solo del Estado (unos 991 euros por mes), cuya suma anual rozaría los 12.000 euros. En este caso, al tener un solo pagador y no superar el límite de los 22.000 euros que marca la Agencia Tributaria, no estará obligado a presentar la declaración.

Soy autónomo y ha sido un año de poco trabajo…

«Un autónomo siempre está obligado a presentar la declaración, porque recibe rendimientos de actividad económica y la actividad económica siempre debe declarar», resume Cruz. Sin embargo, desde Declarando.es, la gestoría online especializada en autónomos, matizan que solo aquellos que ganen menos de 1.000 euros anuales estarán exentos de la presentación de la Renta, un límite que deja a las puertas de la campaña a casi todos los trabajadores por cuenta propia.

Aun así, recuerdan la posibilidad de presentarla para aquellos que quieran beneficiarse de las deducciones que en ella se aplican. En este sentido, advierten de que los autónomos que no se deducen todos los gastos deducibles pagan cada año hasta 4.000  euros más en impuestos de los que en realidad deberían pagar.

 

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