Llega el otoño y con él, es frecuente notar cambios en nuestro estado de ánimo y energía, que habitualmente suele traducirse en apatía, falta de motivación o cansancio.

Es importante saber los factores que pueden hacer bajar nuestro estado de ánimo para ponerle solución, antes de que éste empeore.

Estos factores influyentes son:

  • La reducción de las horas de luz. Los días son cada vez más cortos y las noches cada vez más largas.
  • El final de las vacaciones de verano, donde venimos de un período de ocio y relax. Los meses de otoño pueden abocarnos a una sensación de monotonía y rutina.
  • La vestimenta otoñal, que suele ser más austera y de colores más apagados.
  • La bajada de las temperaturas o la lluvia, que sustituye al sol, constituye un cambio brusco tras el verano y que nos lleva, seguramente, a salir menos de casa.
  • Pequeños resfriados o enfermedades puntuales debido al cambio de temperatura y la bajada de las defensas que nos hace sentir débiles y vulnerables.

Sabiendo todo lo anterior, algunas medidas para minimizar en lo posible esos efectos negativos serían:

  • Ya que las horas de luz son las que son, intentar en lo posible hacer vida en las horas solares. Disfrutar los días de sol fuera de casa, aunque haga frío.
  • Tener una buena iluminación en casa, que de la sensación de que todavía se pueden hacer cosas, aunque fuera sea de noche.
  • El frío, es cierto que lleva a cierta pereza por salir, pero es importante mantener el ritmo social y el ocio habitual (salir a cenar, al teatro, al cine o simplemente pasear).
  • Poder reservar unos días de vacaciones para cogerlos en otoño o invierno. Si no es posible, es bueno poder hacer alguna pequeña escapada de fin de semana. Esa paradita nos servirá para coger fuerzas a mitad del camino.
  • Para el tema salud, intentar tomar vitamina C, comer bien, hacer ejercicio y naturalmente, abrigarnos bien cuando salgamos de casa.

 

Ma. Àngels Berenguel