Las viviendas y locales vacíos generan lo que se denomina en el IRPF imputación de rentas inmobiliarias, un presunto ingreso que se estima en un porcentaje del valor catastral del inmueble. Por ello, hay que comprobar que estas imputaciones son correctas, ya que a veces, la AEAT incluye viviendas que ya no son de nuestra propiedad o en las que vive el ex-cónyuge con los hijos.

Así los propietarios de estos inmuebles deben tributar por ellos y es posible que sufran una subida fiscal este año. Hasta ahora, si la última revisión catastral se produjo a partir de 1994, el contribuyente debía incorporar en su IRPF el 1,1% del valor catastral del inmueble. Para fechas anteriores, el porcentaje era del 2%. Por ejemplo, el propietario de una segunda vivienda que hubiera sufrido la última actualización en 2002 y con un valor catastral de 100.000 euros, debía tributar por 1.100 euros (el 1,1% de 100.000 euros).

En 2015, solo las viviendas con revisiones catastrales a partir de 2005 aplicarán el porcentaje del 1,1% y, el resto, del 2%. Significa que los propietarios de viviendas con actualizaciones de valores entre 1994 y 2005 sufrirán un incremento fiscal. Siguiendo el ejemplo anterior, el propietario de la vivienda de 100.000 euros deberá tributar a partir de este año por 2.000 euros frente a los 1.100 euros que incluía antes en su declaración.

Los ayuntamientos son los encargados de aprobar las revisiones catastrales. En principio, cuanto más tiempo haya transcurrido de la última actualización, más desfasado será el valor catastral del inmueble respecto al precio de mercado. Este es el motivo que señala Hacienda para fijar un porcentaje de imputación mayor para viviendas con revisiones más antiguas. De hecho, la reforma fiscal establece que el porcentaje del  1,1% se aplicará para viviendas con valores catastrales revisados en los últimos diez años. Es decir, en la campaña de la Renta de 2016, el límite que determinará la aplicación del 1,1% o del 2% será 2006.

La imputación de rentas inmobiliarias se incluye en la tarifa general del IRPF, donde el gravamen máximo puede llegar a moverse entre el 44% y el 48% en función de la comunidad autónoma.

Los propietarios que tengan viviendas alquiladas no deben imputarse una renta porque ya tributan por el beneficio que les genera. En el caso de que no hayan estado alquiladas todo el año, sólo deberán imputarse rentas por el tiempo que estos inmuebles han estado a disposición de sus titulares.

La campaña de la renta 2015 que empezó a principios de abril incorpora las novedades de la reforma fiscal aprobada por el Gobierno que supuso una rebaja de los tipos y tramos del impuesto. Sin embargo, también hay cambios que perjudican al contribuyente. Uno de ellos afecta a los propietarios de segundas viviendas.

 

Fuente: Contabilidad y Tributación