Todo empieza por… ¡¡aprender a quererte!!

Aprender a quererse está íntimamente ligado con el concepto de autoestima. Para mejorarla podemos emplear una serie de estrategias. Son las siguientes:

Hablar de forma positiva

La forma que tenemos de hablarnos tiene consecuencias. Si nos criticamos y culpamos continuamente, nos sentiremos mal. Ahora bien, si nos tratamos con respecto y cuidamos nuestro lenguaje evitaremos el malestar.

Cuidar el cuerpo y el alma

El binomio cuerpo-alma no puede ser separado. Lo que es bueno para uno lo es para el otro. Esto quiere decir que si nos preocupamos por cuidarnos tanto a nivel físico como espiritual estamos apostando por nosotros. 

Una alimentación equilibrada, un sueño reparador, practicar ejercicio cada semana, escuchar música agradable, caminar recreándonos en un paisaje o cenar a la luz de las velas mientras conversamos con alguien importante para nosotros son algunas de las formas posibles que contribuyen a que nos sintamos mejor. Actividades y hábitos que implican el cuidado del binomio cuerpo-alma.

Aprender de los errores, en lugar de castigarnos

Una vez que hemos cometido un error de nada sirve castigarnos por ello. Todos cometemos errores y hay que aceptarlos como parte de nuestras vidas. Está bien no cometerlos, pero pretender no cometer ninguno es imposible.

Detrás de cada error hay un aprendizaje, una oportunidad para aprender a hacer las cosas de otra manera. Más vale que nos enfoquemos en ello, en lugar de latigarnos.

Olvidar los mensajes contradictorios

Un doble mensaje contradictorio es un autocumplido y una crítica al mismo tiempo. Es muy común en personas con baja autoestima. Por ejemplo, un mensaje contradictorio podría ser «Qué bien has hecho el trabajo, pero claro, con lo que has tardado…».

Desechemos estos dobles mensajes, cambiémoslos por autocumplidos con gratitud y dejemos a un lado las críticas. Por ejemplo, «Qué contenta estoy por el trabajo que he realizado».

Apostar por lugares, relaciones y actividades nutricias

Los lugares nutricios son aquellos en los que uno recupera la serenidad y el placer de vivir. Pueden ser la montaña, el mar, un parque… Ahora bien, si nos quedamos en casa, rodeémonos solo de aquello que nos resulta útil y agradable. Incluso, si lo necesitamos también podemos reordenar nuestra casa, de algún modo esto nos servirá para reordenar nuestra vida.

 

Leer más: https://lamenteesmaravillosa.com/aprender-a-quererse-5-recomendaciones/

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