¡Se acabó eso de no ser feliz en el trabajo! Las razones por las que te sientes desganado pueden ser muchas: quizás se trata del jefe que tienes, a lo mejor es que desempeñas tareas aburridas, ¿será que son jornadas infinitas?… Sea lo que sea, no te preocupes: tenemos la solución.

1. Empieza el día dando las gracias

Un estudio científico de Harvard Medical School demuestra que escribir cada día aquello por lo que te sientes agradecido tiene un efecto muy positivo en nuestras emociones y nos hace posicionarnos en el lado bueno que exista en nuestra vida diaria. García Guerra apunta que “debemos dar las gracias porque tenemos un medio que nos hará llegar a un fin deseado”.

2. Tómate tus descansos

En el 2014, el Grupo Draugiem, una empresa especializada en redes sociales, realizó un experimento para medir la productividad, la cual se medía a través de una app llamada DeskTime. The Muse reveló, una vez conocidos los resultados, que la mayor productividad se obtenía trabajando 52 minutos y descansando 17. Por lo general, “en todos los ratos que desconectamos del trabajo (el cafecito de media mañana, el almuerzo) nos hacen liberar el estrés acumulado, nos ayudan a recargar la batería y nuestra productividad y creatividad aumentan en gran medida”.

3. Tu contexto personal define tu trabajo

Si tenemos un objetivo a largo plazo, veremos este trabajo como un trámite”. Un estudio de la American Pshycological Association se ha encargado de deshilachar todos los puntos sumamente positivos que tiene el hecho de tener un propósito en la vida. Así demuestran que “este proceso define con precisión la vida y proporciona una gran satisfacción personal si el objetivo se cumple”.

4. Pide ayuda y ofrécela

Maurice Schweitzer, profesor de Harvard Bussiness School, realizó un test a 200 alumnos con un coeficiente intelectual alto. Les informó que por cada pregunta acertada les daría un dólar. En el transcurso del examen observó que gran parte de los alumnos, si no conocían la respuesta, pedían ayuda a sus compañeros. El test ayudó al profesor a completar la investigación en la que demostraba que “aquellos que pedían ayuda a los demás son percibidos como más competentes que el resto”. Es tremendamente necesario “ofrecer una mano y aceptar la participación de los demás. Estos intercambios generan un entorno de trabajo muy saludable”.

5. No dejes de lado tu vida personal

En muchas profesiones los horarios no tienen ni límite de entrada ni de salida. Más allá de esto, debes reservar un espacio para ti y para tus hobbies. Las personas con la mente despejada y fresca se sienten muchos más productivos. Medical Daily apunta que “realizar actividades con las que disfrutemos de verdad nos hace estar más saludables”.

6. Siempre puedes elegir

Lo sé, el resto de opciones puede que no sean tan fáciles como permanecer en tu trabajo, pero no olvides que existen. En este punto García Guerra explica que “no hay que quedarse en un conformismo empobrecido, que debemos agarrar nuestra libertad y potenciar nuestro espíritu de lucha”. “No te atrapes en el día a día, un objetivo fijo y claro te hará tener fortaleza interna. Se trata de tu vida y la buena relación con el trabajo es fundamental para el éxito profesional y, por tanto, para tu persona”, así que ¡a cambiar el chip!

Fuente:http://www.lavanguardia.com/vivo/psicologia/20160701/402900828609/trucos-para-amar-el-trabajo-que-detestas.html?utm_source=LinkedIn&utm_medium=Social&utm_campaign=vivo