Un buen jefe vale más que un aumento de sueldo

El 60% de los trabajadores prefiere un buen líder antes que un incremento salarial. Descubra cuáles son los buenos jefes y cómo lidiar con los menos buenos.

Los buenos jefes

Un jefe no es ni el padre ni el amigo de sus colaboradores, pero destaca alguna de las cualidades que le convierten las persona de referencia, en el mejor motivador de un equipo:

  • Amable de forma directa y sincera, diferenciando empatía de simpatía.
  • Seguro de sí mismo y de las posibilidades del equipo, sin dejar paso a la arrogancia, siendo capaz de actuar cuando las cosas se complican y hay que tomar decisiones.
  • Positivo a la vez que realista para transmitir optimismo al equipo sin permitir que la desidia o el ‘no’ por defecto se instaure en el equipo.
  • Sabe encontrar el término medio entre el trabajo y la motivación y medir la presión por los resultados para evitar así el agotamiento del equipo que a la fuerza se traduciría en unos malos resultados.
  • Fomenta las buenas relaciones personales con y entre el equipo, siendo generoso y haciendo críticas constructivas que sean precisas, objetivas, consideradas y orientadas a mejorar.

Cómo lidiar con los malos

Se dice que la gente se va de sus jefes y no de las empresas. He aquí los cinco más perjudiciales:

  • Egocéntrico. Sólo piensa en sí mismo, por lo que basta con adularle para ganar su confianza… en este sentido suele ser muy manipulable.
  • Su exceso de protección impide que los empleados sean autónomos. Lo mejor en pagarle con su propia moneda. Solicitarle consejo le hará sentirse mejor… pero trate de dejarle claro que puede tomar sus decisiones, que es un profesional que puede valerse por sí mismo
  • Ni premia ni penaliza acciones. Procure no bajar la guardia nunca. Este tipo suele ser el más peligroso porque no se le ve venir.
  • Convierte los rumores en su mejor herramienta para el convencimiento. Mantenga una actitud firme y segura sobre sus acciones, no hable más de lo necesario si está cerca y, nunca, le haga una confidencia. A este tipo de personas les encanta enredar, disfrutan con ello sin pensar en las consecuencias.
  • Nunca le pillara en con un momento libre… pero esa sobre ocupación no suele ser real, sólo en consecuencia de una organización nefasta que es inaceptable en los buenos líderes. Para una convivencia sana, cuando tenga que tratar algún asunto con él o ella, intente fijar una fecha y una hora con cierta flexibilidad dejando claro, eso sí, que es importante ya que de lo contrario no le molestaría. La cordialidad será su mejor herramienta.

 

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