4 sugerencias para no hacer «el cuñado» en materia de vinos

Para celebrar que ya no es obligatoria la mascarilla y ya tenéis libertad para ir a los sitios, es necesario tener presente algunas frases que no son verdad, o como mínimo, muy matizables.

El vino blanco es para el pescado
Falso.
Todos habéis oído esta frase alguna vez. Sin querer profundizar demasiado en el tema ni buscar maridajes por afinidad, por contraste, regionales, tradicionales, costumbristas, académicos o moleculares, la manera más sencilla de entender el binomio comida sería aplicar la regla de la potencia:
– Plato contundente necesita un vino contundente.
– Plato delicado necesita un vino delicado.
De esta forma un elemento no se come el otro, se busca un equilibrio. Por ejemplo: una sardina a la brasa con ajo y perejil, es un plato potente tanto a gusto como a aroma, y ​​un vino blanco se quedaría corto; en este caso un vino tinto joven a temperatura fresca (10-12ºC) sería una buena opción. Un marmitako puede acompañar bien a un vino tinto criado. Y así encontraríamos algunos ejemplos.

El vino tinto es para la carne
Falso.
A veces podemos leer en alguna contraetiqueta de una botella de vino «ideal para pastas y carnes blancas». Imagina una carne (blanca) de pollo; la misma carne la podemos hacer a la plancha con un chorrito de aceite, a la brasa, con ajo y perejil, al horno con patatas, a la cazuela con setas, a la naranja, al curry…
Por tanto, tenemos la misma carne que en función de su preparación/salsa requerirá cada una de ellas de un vino diferente, tanto blancos aromáticos y blancos con madera, como tintos jóvenes y tintos potentes, y como espumosos jóvenes o largas reservas .

El vino rosado es para las pizzas y ensaladas
Falso.
A menudo, el vino rosado ha sido percibido como un vino menor, un vino para gastronomía sencilla. En nuestro país tenemos vinos rosados ​​magníficos, rosados ​​contundentes y rosados ​​delicados; rosados ​​jóvenes y rosados ​​con envejecimiento. De la misma forma tenemos multitud de pizzas diferentes, desde ligeras para gente vegana hasta pizzas contundentes, y las podremos acompañar de blancos, rosados, tintos y espumosos.

El vino blanco frío y el vino tinto a temperatura ambiente «del tiempo»
Muchas veces hemos oído esto. En el caso del vino blanco podría ser correcto pero sin pasarse (entre 8-12º), y en el caso del vino tinto, actualmente es una afirmación sin sentido.
La frase nos viene por la influencia francesa de tomar el vino chambré, es decir, a temperatura de la habitación. Pero, claro, esta costumbre era en el siglo XVII, cuando vivían en los Châteaux, con suelos de mármol, techos a cinco metros de altura y sin calefacción; es decir, eran casas muy frías durante todo el año, especialmente en invierno. Y sí que el vino se servía a temperatura de la habitación, 14-15 ºC.
En la actualidad, con las calefacciones de las que disponemos, un vino a temperatura de la habitación, estaría a 22ºC y eso, más que chambré, sería caldé, pues se parecería a un caldo.
La temperatura ideal de consumo de un vino tinto, la situamos alrededor de los 15ºC, donde podremos apreciar toda su frescura y expresión aromática.

Leer más: https://www.naciodigital.cat/cupatges/noticia/7494/suggeriments-no-fer-cunyat-materia-vins