Cinco síntomas físicos no tan evidentes de que sufres ansiedad

Cuando a una persona se le presenta un fuerte desafío en la vida o una situación que le resulta difícil de afrontar, puede sufrir una ansiedad que si se sostiene en el tiempo tiene amplias repercusiones en su estado de salud.

En primer lugar, en su salud psicológica, pero también en la física. En ocasiones, hay algunos síntomas físicos que no asociamos con la ansiedad, pero que son una advertencia de que la situación nos está sobrepasando y debemos poner remedio.

Estos son algunos de estos síntomas no tan evidentes que deben alertarnos.

Incremento del apetito

Cuando una persona se estresa segrega cortisol, una hormona que se libera en la sangre y tiene relación con los receptores del cerebro que controlan la ingesta de alimentos. Si además la persona ya tiene sobrepeso, esta tendencia puede aumentar.

La mejor forma de luchar contra este inconveniente es conocer los factores desencadenantes y estar preparado para cuando surja la ansiedad, llevando a cabo algún tipo de actividad que pueda disuadir a nuestro cerebro de las ganas de comer.

Grasa abdominal difícil de perder

Como decíamos, la ansiedad está relacionada con el aumento del apetito y de la propia ingesta. Además, el cortisol también puede aumentar la cantidad de tejido graso al que se adhiere el cuerpo y agrandar el tamaño de las células grasas. Los niveles más altos de cortisol se han relacionado con más grasa abdominal profunda. En estos casos, la mejor solución es el ejercicio.

Problemas de memoria

Normalmente, en situaciones de ansiedad, la cantidad y la calidad del sueño disminuye, lo que tiene un impacto directo en el aprendizaje y la memoria. Además, el cortisol puede interferir con la capacidad del cerebro para formar nuevos recuerdos. Una buena forma de impedirlo es practicar con frecuencia técnicas de meditación que logren calmar el estado de ánimo.

Problemas de estómago

La acidez, los calambres estomacales y la diarrea pueden ser causados ​​por la ansiedad o empeorarlos. En particular, el síndrome del intestino irritable, que se caracteriza por dolor y episodios de estreñimiento y diarrea, tiene una relación directa con este tipo de situaciones. Lo que sí se ha comprobado es que las úlceras, que antes se relacionaban principalmente con el estrés, son en su mayor parte desencadenadas por la bacteria Helicobacter pylori, que puede tratarse con antibióticos.

Mayor probabilidad de sufrir infecciones de resfriado y gripe

Las personas expuestas a determinados virus, como pueden ser algunos de los más comunes, el del resfriado y la gripe, tienen menos probabilidades de combatir la enfermedad si sufren de ansiedad continua en sus vidas. Las células inmunitarias de las personas ansiosas son menos sensibles a una hormona que reduce la inflamación crónica que tanto afecta al sistema inmunitario.

 

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