Hacienda espera recaudar un 4,6% más en impuestos en 2022

El Gobierno ha hecho el esfuerzo mínimo necesario para poder lanzar el mensaje de que los Presupuestos Generales del Estado que está diseñando para 2022 serán los más cuantiosos de la historia a fin de consolidar la recuperación económica de la crisis del Covid. Tras romper todos los moldes en 2021, cuando disparó el límite de gasto no financiero un 53% interanual, hasta los 196.097 millones de euros, para pagar la factura sanitaria, económica y social de la pandemia, el Consejo de Ministros aprobó ayer un techo de gasto para 2022 que, como adelantó el lunes este diario, bate el récord con un alza meramente simbólica. Las cuentas incorporan, además, una previsión de incremento de la recaudación de impuestos del 4,6% para el próximo año.

El gasto del Estado español, como tal, crecerá un 0,7% hasta los 169.787 millones (1.126 más que en 2021). La cifra incluye una transferencia de 18.396 millones a la Seguridad Social a fin de cubrir los gastos impropios que viene cubriendo el sistema y que según el reciente pacto social de reforma de las pensiones deben abonarse con impuestos desde ahora. La cifra supone un alza del 32,1% frente a los 13.929 millones de 2021, y no recoge ya una inyección extraordinaria a las comunidades autónomas (que supuso 13.496 millones este año).

En paralelo, el techo de gasto incorpora 26.355 millones de las ayudas europeas, de las que 25.622 millones proceden del mecanismo de recuperación comunitario y 733 millones del React EU (del que la mayor parte, 8.000 millones en 2021 y 2.000 en 2022, se entrega a las comunidades sin pasar por el Presupuesto). Las transferencias europeas, por tanto, se saldan con una ligera rebaja frente a los 27.436 millones de 2021 (25.000 millones del mecanismo de recuperación y 2.436 del React).

Así, el techo de gasto presupuestario aumenta ligeramente pese al leve retroceso en ayudas europeas y transferencias o a la progresiva reducción del gasto asociado a la pandemia. Montero explicó el plan presupuestario que ultima redirige los esfuerzos a consolidar la recuperación (para recuperar el PIB precrisis en 2022); la transformación económica del país y el refuerzo del Estado del Bienestar, en un contexto de claro crecimiento económico.

Su previsión, reveló, es que los ingresos tributarios crezcan un 4,6% en 2022, frente al monto presupuestado para el ejercicio 2021, incluyendo en esta cuenta los impuestos gestionados por la Agencia Tributaria.

Como resultado, y gracias básicamente al incremento de tamaño del PIB y a que las ayudas europeas no computan fiscalmente, Hacienda espera que el déficit público, que en 2020 saltó del entorno del 3% al 11%, caiga al 8,4% este año y al 5% al cierre de 2022. El grueso del agujero descansará en el Estado, con un déficit previsto del 6,3% este año y del 3,9% en 2022; mientras que las autonomías pasarían del 0,7% al 0,6% y la Seguridad Social del 1,5% al 0,5% (gracias a las transferencias estatales). Para los ayuntamientos se espera equilibrio presupuestario ambos años.

Se trata en todo caso de meras referencias y no de objetivos oficiales pues la ministra recordó que Bruselas ha suspendido las reglas fiscales para el año próximo, por lo que solicitará al Parlamento que haga lo propio en España.

Cuadro macroeconómico

Las cuentas del Gobierno descansan en la revisión del cuadro de previsiones macroeconómicas sellada ayer, que mantiene intactas sus estimaciones de crecimiento de PIB para 2021, del 6,5%, y 2022, del 7%. “Año y medio después del inicio de la pandemia está en marcha una recuperación sólida”, defendió la vicepresidenta primera del Gobierno y ministra de Asuntos Económicos, Nadia Calviño, que estima que el PIB avanzó un 2%, o incluso más, en primavera, y que en julio se ha recuperado ya el 90% del empleo destruido en la crisis.

De continuar “la tendencia positiva del empleo, en septiembre veremos si es posible acordar un alza del salario mínimo para los meses finales del año”, anticipó. Se trata de una concesión a las peticiones del ala de Podemos del Ejecutivo que podría allanar el pacto presupuestario entre los socios de Gobierno. Estos aspiran luego a volver a lograr el aval del bloque de investidura en el Parlamento para que las nuevas cuentas entren en vigor en enero de 2022.

 

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